Historia

VIDA CLUB CAMPESTRE DE BUCARAMANGA

(84 Años de historia al Servicio de los Socios con sus familiares y Amigos)

 

El 11 de Junio de 1930, ante el Notario Primero del Circuito de Bucaramanga, se firmó la escritura 508 de fundación de la Sociedad Anónima Club Campestre de Bucaramanga, habiendo sido firmada por los siguientes señores: Dr. Francisco Sorzano, médico cirujano: Doctores Eduardo Rueda Rueda e Isaías Cepeda, abogados; Emilio Montoya Gaviria y Elmer A. Probst, ingenieros; Enrique Paillie, Gabriel Silva Vargas , Jacobo A. Correa, Roberto Carreño, Estanislao Olarte, Christian Clausen, José Lega, Alberto Mendoza, Ernesto Sanmiguel, Antonio Chedraui y Luis Sánchez Puyana, comerciantes.

 

Esta fue la cristalización de la idea lanzada por el gran gentleman Dr. Elmer A. Probst, recogida y puesta en práctica por aquel otro gran gentleman criollo y paisa Dr. Emilio Montoya Gaviria, fue la conjunción del empuje de la raza nórdica con la bravura y empecinamiento para toda empresa de los hijos de la montaña.

 

A estos dos caballeros que pusieron toda su energía al servicio del Club en sus primeros años, se unió también Roberto Carreño, Enrique Paillie, y en general todos los que suscribieron la escritura de formación de la sociedad, y últimamente de un modo especial, el Dr. Ricardo Wills Martínez, Alfonso Silva Silva y todos los Miembros de la Junta actual que han puesto todo su entusiasmo para hacer de nuestro Club uno de los primeros del país y quienes vienen prestando su contingente desinteresado hace cinco años, ya que tienen que pagar cuota de administración como cualquier otro socio y no devengan emolumento alguno por su gestión.

La vida económica y social de nuestro Club ha tenido varias épocas desde su fundación. Hasta el año de 1934, venía progresando en forma lenta pero segura, se construyó la primera casa, las canchas de tenis, los campos de golf en terrenos no de propiedad de la Sociedad y que después fueron destruidos por la urbanización del barrio del Sotomayor y se plantaron los primeros árboles; la concurrencia al Club era poca, pero sostenida, había reuniones los días domingos y una o dos fiestas en el año. Vino el año 1935, de ingrata memoria, pues en este año pasó el Club la época más precaria; el número de socios bajó en forma alarmante, la concurrencia al centro se hizo nula, las entradas por consiguiente eran pequeñas y el sostenimiento de la Institución parecía imposible, se suprimieron las fiestas de los días domingos y las acciones alcanzaron a cotizarse en el mercado a $20.00 sin compradores.

 

Fue a principios del año 1936, cuando en vista de la total desorganización, un núcleo importante de accionistas, en la reunión de la Asamblea General, propuso la organización completa del Club, llamando a la presidencia a un socio que afrontara la responsabilidad de tal obra. De esta manera fue elegido el Dr. Ricardo Wills Martínez, quien con su talento, caballerosidad y gran tacto supo sortear los problemas, pagar las deudas a corto plazo, las cuales estaban todas en mora, enlucir el edificio antiguo, comprar algunos muebles y enseres indispensables para un mejor servicio y dejarlo en un año de gestión con un gran movimiento social, mayor número de socios y en muy bien pie el arreglo de la deuda a largo plazo con Seguros y Urbanización por concepto de la compra de la primera manzana de terreno y de la construcción de la primera casa.

 

En enero 1937, en vista de la renuncia presentada por el Dr. Wills Martínez, fue llamado a ocupar la Presidencia don Alfonso Silva Silva, empezándose entonces la época de un progreso acelerado; en un terreno completamente abonado por su antecesor se arregló la deuda con Seguros y Urbanización, que de un monto de $8.700.oo en números redondos se pagó con $6.000.00 que se obtuvieron del Banco Central Hipotecario, lográndose una rebaja de $2.700.oo. Se hicieron los trabajos de exploración para conseguir agua propia para abastecer la piscina en proyecto, desde varios años atrás, con gran resultado, pues inmediatamente se construyó el pozo que produce tres pulgadas de agua de inmejorable calidad; se adquirió el lote para la piscina y parque adyacente, así como el lote donde se localizó y construyó el pozo artesiano; se dio principio en debida forma, a los trabajos de arborización encomendados a la entusiasta y acertada dirección del Dr. Ricardo Wills Martínez, quien fue el alma de este trabajo así como de los jardines que hoy podemos contemplar, y se proyectó la construcción de la piscina.

Empezó el año de 1938 con agua, pero sin piscina los fondos comunes no dejaban sino un pequeño remanente, para cometer la obra, la Junta elevó la cuota de administración de los socios, quienes aprobaron tal alza en bien del progreso y de las obras desarrolladas y proyectadas, se iniciaron los trabajos y se finalizaron en octubre del mismo año con la inauguración de la hermosa piscina, admirada hoy por todos los que nos visitan.

 

Reelegida en 1939 la Junta Directiva con unos pequeños cambios, y reelegido don Alfonso Silva Silva para Presidente, con el entusiasmo de las obras ejecutadas que dieron un desarrollo inusitado al Club, imponiéndose en nuestra sociedad las fiestas que allí se celebran todas las semanas y las extraordinarias que frecuentemente se llevan a efecto, y debidamente autorizada la Junta por la Asamblea, se financió con un préstamo entre los socios la construcción del nuevo edificio, dejándolo muy adelantado en el curso de dicho año, habiéndose inaugurado en octubre del mismo la planta alta con el primer baile de gala que se efectuaba en el Club desde su fundación. Se construyó también un kiosco estilo español en el centro de los jardines adyacentes a la piscina.

 

Llegó el año de 1940, la Asamblea dio un voto de aplauso a la Junta y a su presidente por las obras llevadas a cabo y reelegidos sus Miembros, con un cambio solamente de los vocales suplentes, se continuó la obra del nuevo edificio dejándolo terminado, exceptuando su decoración; se construyó un nuevo kiosco que presta el servicio de tribuna para presenciar los eventos de natación y un edificio para cancha de bolo, con su salón para Bar, montado en él, una cancha doble de Bolo Americano, que según los técnicos es inmejorable; se le hizo portada de entrada a los terrenos del Club; se adquirieron 44.342 metros cuadrados de terrenos con Seguros y Urbanización, logrando con este negocio aislarnos de una urbanización.

 

Como se ve, han sido tres años de intensas labores, de obras desarrolladas y ejecutadas, de progreso creciente, de actividad y de buena voluntad de parte de los dirigentes y de todos los socios por presentar un Centro a la altura de los mejores del país, que sea la verdadera antesala de la ciudad.

Viene luego el presente año, nuevamente reelegida la Junta y su Presidente, con un nuevo aplauso de la Asamblea por sus labores, se inicia la época de la calma , época necesaria para atender al sinnúmero de compromisos adquiridos, que en la fecha han sido satisfechos, exceptuando aquellos de largo plazo que se vienen atendiendo puntualmente. Nombra la Junta un Comité de Juegos, compuesto en su mayoría de elementos jóvenes, deportistas de verdad, que han venido a colaborar de una manera entusiasta y decidida en el mejoramiento de la vida social y deportiva de todos los socios del Club; bajo su inteligente iniciativa y vigilancia se desarrolló el bello certamen para elegir la Princesa del Club, las festividades para celebrar el undécimo aniversario de su fundación, festividades que han sido las más activas y concurridas de cuantas se habían llevado a cabo, culminando con el elegantísimo baile de gala del 14 de junio pasado en que fue proclamada la encantadora señorita María Teresa Barreto Puyana PRINCESA DEL CLUB CAMPESTRE en el año de 1941.

 

Los proyectos para estos seis meses se contraen a la decoración del nuevo edificio, a fin de presentarlo en debida forma para las festividades del mes de diciembre con motivos de los V Juegos Atléticos Nacionales, a cerrar la negociación del resto de los terrenos necesarios para los campos de Golf, ya sean con sus Sucesores de David Puyana S.A, o con Seguros y Urbanización, a la construcción de una nueva cancha de tenis de polvo de ladrillo , última palabra en este deporte, y a la administración directa del Club a fin de prestar un mejor servicio a los socios y sus familias.

 

No quiero terminar esta reseña de la Vida de nuestro Club sin dejar constancia de la colaboración importantísima de los ingenieros Tutzer y Fisher; suyas son las obras modernas efectuadas en los últimos años de labores.

 

Esta es a grandes rasgos la Vida del Club Campestre de Bucaramanga desde su fundación, vida corta pero fecunda.